Los obispos defienden la objeción de conciencia de los católicos cuando las leyes atentan contra su fe: «Por eso hay mártires»

Los obispos defienden la objeción de conciencia de los católicos cuando las leyes atentan contra su fe: «Por eso hay mártires»

– Aseguran que «el Estado no puede invadir la vida del ser humano» y publican un documento para actuar desde la ética ante leyes como la del aborto, la eutanasia y la de educación

MADRID, 26 (SERVIMEDIA)

Los obispos españoles defendieron este martes que los católicos tienen derecho a objetar en su conciencia «cuando las leyes atenten contra los elementos fundamentales de la vivencia de su fe. Por eso hay mártires, son objetores de conciencia».

Así lo indicó el presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y obispo de Tortosa, Enrique Benavent, en un encuentro con periodistas en relación a la nota doctrinal sobre la objeción de conciencia que ha elaborado recientemente esa comisión, ‘Para la libertad nos ha liberado Cristo’.

El prelado subrayó que «el Estado no puede invadir la vida del ser humano» con las leyes que se están aprobando en los últimos tiempos en los que la vida humana «queda gravemente desprotegida». «Actualmente estamos asistiendo a una transformación de los derechos humanos», lamentó en su repaso al documento en el que ha trabajado la CEE.

Benavent también indicó que algunas nuevas legislaciones, como las leyes del aborto, la eutanasia, la reforma educativa o las políticas de género «suscitan debates éticos a los cristianos» porque «simplemente deseos se están concibiendo cada vez más como un derecho humano».

Ante esa situación los obispos revindican el derecho a la objeción de conciencia, presente en la tradición democrática.

La nota, que calificó de «doctrinal», no tiene una finalidad política, defendió, sino que busca «orientar» a los católicos y a aquellos que no lo son pero que «están abiertos a una reflexión ética y moral».

Por ello, el documento parte en sus primeros capítulos de «argumentos racionales» y sin citas bíblicas en la mayoría de sus páginas para sostener que «para los católicos no es lícito una colaboración inmediata en prácticas que acaben con una vida ni en su comienzo ni en sus últimos momentos», y que tampoco pueden colaborar «contra todo lo que atente con la vida humana y la integridad de la persona».

COERCITIVAS

Para orientar en qué leyes aplicar la libertad de conciencia, Benavent indicó que debe hacerse en aquellas en las que se trata de imponer la ideología de género en centros educativos, o las de la eutanasia y el aborto. «Son leyes que promueven desde el Estado una determinada antropología o la difusión de unos valores sociales. Hay leyes que quieren imponer ciertas prácticas de una manera un poco coercitiva», explicó.

«Con la idea de que unas personas no se sientan discriminadas se imponen situaciones que no son compatibles con mi visión del ser humano», recalcó, para citar a continuación el registro de objetores de conciencia, instrumento que para la CEE «viola» el principio que una persona no puede ser obligada a declarar sobre sus creencias.

En cuanto al papel que deben jugar los políticos católicos en las reformas legales que atentan contra los valores cristianos, Benavent aseguró que «ningún político cristiano puede promover positivamente unas leyes que atenten contra la vida» ni prestar «su voto positivo» a esas leyes. Pero, cuando eso no es posible porque están aprobadas o se sabe con seguridad que se van a aprobar, «manifestando su oposición se puede prestar voto favorable a medidas que puedan tener a minimizar los efectos negativos de esas leyes», como ocurre a veces durante el trámite parlamentario cuando se introducen enmiendas «para atenuar el daño».

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