Solo dos desafortunados sucesos hicieron que las joyas y reliquias que aquí se custodian fueran apartadas de la devoción de los hombres, el primero la voladura de la Cámara Santa durante la Revolución de Asturias de 1934, y el segundo en 1977, cuando un ladrón decidió usurparlas y destrozarlas.

 

La Cruz de los Ángeles

La Cruz de los Ángeles tiene forma de cruz griega con el extremo de los brazos ensanchado y unas dimensiones de 46,5 x 45 cm. Su base, de madera de cedro, se encuentra recubierta por planchas de oro, a la par que decorada con filigrana de oro de entre la que salen grandes cabujones y camafeos de tradición romana.

Para conocer la fecha de realización y la persona que la donó uno debe fijarse en la parte posterior, donde figura la siguiente inscripción:

“SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI OFFERT ADEFONSVS HVMILIS SERVVS XPIQVISQVIS AVFERRE PRAESVNSERIT MIHI FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE NISI LIBENS VBI VOLVNTAS DEDERIT MEA HOC OPVS PERFECTVM EST IN ERA DCCCXLVI HOC SIGNO TVETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS”

Traducida como: “Permanezca en honor de Dios esto, realizado con complacencia. Alfonso, humilde siervo de Dios, lo ofrenda. Cualquiera que presumiere llevarme fuera de donde mi buena voluntad la dedicó, perezca espontáneamente con el rayo divino. Esta obra se concluyó en la era 846 (año 808). Con este signo es protegido el piadoso. Con este signo es vencido el enemigo”.

La Cruz de los Ángeles fue, por lo tanto, una ofrenda de Alfonso II el Casto y se trata, sin lugar a duda, de una de las principales piezas de esta época y características conservada en Europa, pudiendo relacionarla con la tradición merovingia y lombarda.

La Cruz de la Victoria

La Cruz de la Victoria, por contra, es en forma de cruz latina y posee unas mayores dimensiones, concretamente, 92 x 72 cm. Las piedras preciosas y los esmaltes polícromos que representan flora y fauna exóticas cobran protagonismo frente al oro que sirve de base.

Al igual que en el caso de la Cruz de los Ángeles, su fecha de realización y el nombre del donante figuran en la inscripción de su reverso, donde puede leerse lo siguiente:

“SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI QVOD OFFERVNT FAMVLI XPI ADEFONSVS PRINCES ET SCEMENE REGINA QVISQVIS AVFERRE HOC DONARIA NOSTRA PRESVMSERIT FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE HOC OPVS PERFECTVM ET CONCESSVM EST SANTO SALVATORI OVETENSE SEDIS HOC SIGNO TVETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS ET OPERATVM ES IN CASTELLO GAVZON AGNO REGNI NSI XLII DISCVRRENTE ERA DCCCCXLVI”

Cuya traducción dice: “Permanezca esto complacientemente en honor de Dios, que ofrecen los servidores de Cristo Alfonso príncipe y Jimena reina. Quienquiera que arrebatara este don nuestro, perezca por el rayo divino. Esta obra se terminó y concedió a San Salvador ovetense. Este signo protege al piadoso. Este signo vence al enemigo. Y se fabricó en el castillo de Gauzón el año 42 de nuestro reinado, transcurriendo la Era 946 (año 908)”.

La Cruz de la Victoria fue ofrendada por Alfonso III y la reina Jimena, se relaciona con el período carolingio, ocupando un destacado lugar de entre todas las existentes tanto por su tamaño como por la calidad de los materiales y la finura de su realización.

La Caja de las Ágatas

Como su propio nombre indica, las ágatas son el elemento característico de esta joya y que posee en todas sus caras. Sus dimensiones son bastante grandes para tratarse de un objeto de estas características, con una base de 42,4 x 27,1 cm. y una altura de 16,5 cm. Se trata de una obra realizada a base de planchas de oro repujado con formas vegetales en las que se van incrustando piedras preciosas, así como grandes placas de ágata, distribuidas regularmente.

Al igual que en el caso de las dos cruces, el año de fabricación y el donante se encuentran en la inscripción posterior, que dice:

“SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HO [NO] RE DIQVOD OFFERVN [T] FAMVLI XPI FROILA ET NVNILO COGNONENTO SCEMENA HOC OPVS PERFECTVM ET CONCES SVM EST SCG SALVATORI OVETENSIS QVISQVIS AVFERRE HOC DONARIA NSA PRESVMSERI FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE. OPERAVM EST ERA DCCCCX VIII”

Cuya traducción al español es la siguiente: “Permanezca esto complacientemente realizado en honor de Dios, que ofrecen los servidores de Cristo Fruela y Nunilo por sobrenombre Jimena. Esta obra se realizó y concedió a San Salvador ovetense, quienquiera que pretendiera arrebatar este don nuestro perezca por el rayo divino. Se fabricó en la Era 948 (año 910).”

La Caja de las Ágatas fue, por lo tanto, regalo del Rey Fruela II, y destacaba especialmente en el original el cierre superior, pieza aprovechada de 15 x 10 cm. que parecía haber sido, en otros tiempos, un broche de cinturón o un pectoral, con clara vinculación estilística a la de la Cruz de la Victoria, una pieza que desapareció después del robo y cuya imitación no se ha logrado del todo.

Arca Santa

Destaca por sus grandes dimensiones el Arca Santa, que Alfonso VI ordenó construir en 1075, para sustituir a una anterior fabricada en madera de cedro que siendo procedente de Jerusalén acabó en Oviedo, tras su paso por Toledo, huyendo de las profanaciones.

El Arca Santa, con una base de 1,19 x 0,93 m y una altura de 0,75 m, es de plata y está ilustrada con historias relativas a la Pasión y glorificación de Cristo. Una banda ancha de inscripción laudatoria escrita en caracteres cúficos rodea la superficie del frente anterior, enmarcando el Cristo en majestad escoltado por cuatro ángeles y flanqueado por los doce apósteles colocados en dos pisos. Escenas del ciclo de la Natividad y la Ascensión son representadas en los laterales, mientras que la parte superior está reservada al Calvario, hecho a labor esgrafiada. Se trata de una obra del último cuarto del siglo XI en la que destaca especialmente el alargamiento de las figuras, el abundante plegado de las vestiduras y la expresividad de los rostros.

Según su inscripción, en el interior del Arca Santa se encontrarían un trozo de pan de la última cena, una sandalia de San Pedro, un trozo del vestido del Señor, así como un fragmento de madera de la Santa Cruz y el Santo Sudario, sin duda la reliquia de mayor valor para la Iglesia católica.

Según la tradición, el Santo Sudario de Oviedo fue colocado sobre el rostro de Jesucristo durante el descendimiento de la cruz. Fabricado en lino y con unas dimensiones de 83 x 53 cm., está íntimamente relacionado con la Sábana Santa de Turín.

En la actualidad el Santo Sudario solo se expone al público tres días del año: el Viernes Santo, el Día de la Exaltación de la Santa Cruz, es decir, el 21 de septiembre, y el Día de San Mateo Apóstol, permaneciendo el resto del año en la Cámara Santa.

La bendición con el Santo Sudario que hoy se realiza los prelados días en el interior del templo, se realizó hasta la década de los 80 desde un balcón.

 

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