El secretario de Cultura del PP dice que la Iglesia tiene la «obligación de clarificar los casos de abusos a menores»

El secretario de Cultura del PP dice que la Iglesia tiene la «obligación de clarificar los casos de abusos a menores»

MADRID, 29 (SERVIMEDIA)

Jaime de los Santos, diputado del PP de la Asamblea de Madrid, senador, exconsejero de Cultura en la etapa de Cristina Cifuentes al frente del Gobierno regional y recientemente nombrado secretario de Cultura de la dirección del PP que encabeza Alberto Núñez Feijóo, declaró a Servimedia que, aunque la Iglesia hace una «magnífica labor asistencial», tiene «la obligación de clarificar los casos de abusos a menores».

«Los que creemos y somos practicantes tenemos más obligación todavía en reclamar que a las víctimas se las restituya y, además, a los verdugos se les juzgue como merecen», señaló el senador, quien consideró que «una víctima siempre tiene que contar con todo nuestro apoyo y toda nuestra más absoluta energía para parar, para intentar liberarle de esas garras cuando encima la víctima es el más débil, que es el crío, es el niño, la niña mucho más», destacó.

A su juicio, el Papa Francisco, que es «el que necesita esta Iglesia, está haciendo una labor importante». Dijo que «la Iglesia somos todos los que formamos parte de esta fe. Y me gusta resaltar su maravillosa labor asistencial y no solamente las misiones, que son imprescindibles, sino también en un país como España y, por ejemplo, en un momento como el de la covid. Sin lo que la Iglesia ha hecho por los demás, quizá estaríamos peor».

De los Santos, que recientemente ha publicado su primera novela, ‘Si te digo que lo hice’, declaró que es en cierta manera autobiográfica y cuenta las penurias de una época pasada, que coincide con su juventud, en la que todo lo relacionado con la mujer o el colectivo Lgtbi eran cuestiones tabúes.

Explicó que le viene a la mente lo que pudo sentir su madre el día que en una cafetería en Arganda del Rey «me senté y le dije: mamá, me ha dejado Carlos. Se generó un silencio dramático en el que probablemente no pasaran más de tres segundos, pero a mí se me hizo bastante largo». La respuesta que obtuvo fue clara: «Carlos se lo pierde».

Recordó los 40 años de la dictadura de Franco y que él estuvo en un colegio religioso durante una década, igual que Elvira, la protagonista de su novela, y explicó que «todo ese fundamentalismo, sinónimo de aquel régimen, dejó mella en ella, como en tantos y tantos ciudadanos y ciudadanas de este país. Por eso Elvira, mi madre y tantas y tantas mujeres, si nos dijeran algunas cosas que han sentido, que las han atravesado como consecuencia de aquello, quizás por un lado nos parecería que son injustas, pero más injustos seríamos nosotros si no fuéramos capaces de entender que ellas son tan víctimas como lo hemos sido quienes formamos parte del colectivo Lgtbi».

MUJERES Y LGTBI

Explicó que estos colectivos estaban «condenados por la sociedad y por las religiones especialmente monoteístas desde que el mundo es mundo. Se nos había vetado el conocimiento según el Génesis y a los hombres y mujeres del colectivo Lgtbi por amar a iguales y por, dicen algunos, escapar a la norma divina».

Recordó que «hasta el año 1990 los homosexuales éramos enfermos psiquiátricos. El 17 de mayo de 1990 yo dejo de ser un enfermo psiquiátrico hasta que no cumplo 13 años para la Organización Mundial de la Salud. Este que te habla era un enfermo psiquiátrico. Eso es terrible».

«Era un horror haber tenido que soportar que te llamaran maricón durante muchos días, de muchos cursos en el colegio, por el simple hecho de leer, no jugar al fútbol e ir vestido de una forma que podía ser más cuidada que en otros casos».

Respecto a su novela, dijo que «ha sido un exorcismo, porque muchos de mis demonios se han convertido en palabra, además en palabra que busca la belleza. Yo creo que la belleza, lo decía Dostoyevski, salvará el mundo, y yo creo que es la mejor herramienta para mejorarlo». «Al ver mis miedos o mis malos rollos convertidos en palabras que buscan la belleza, se han diluido», manifestó.

«MARICON DE LA DERECHA»

Jaime de los Santos aseguró que «nunca» se ha considerado el «maricón de la derecha» y destacó que en «el PP había, hay y habrá gays por todos los sitios». Señaló que es un partido que recoge «tantas sensibilidades» y señaló que «no he tenido siempre más que muestras de cariño, muestras camaradería y de amistad» dentro del PP.

«Si alguien me ha querido siempre y nunca me ha mirado con ninguna mala baba es Mariano Rajoy. Y desde Mariano Rajoy te puedo hablar de Fátima Báñez, Soraya Sáenz de Santamaría. Yo ahora que soy senador, no recibo más que cariño desde personas que ya tienen una edad como Luisa Fernanda Rudi, Javier Arenas, o de gente joven como Rosa Arza o Sofía Acedo».

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